El principal problema en la interpretación de variogramas es la falta de datos para calcular un variograma fiable. La inferencia se ve afectada por la densidad de datos, el uso de diferentes tipos de datos (perforaciones, barrenos, muestras, etc.), la influencia de valores atípicos y las tendencias.
La interpretación del variograma consiste en explicar la variabilidad en diferentes escalas de distancia en función de factores geológicos y mineralógicos conocidos. Los variogramas experimentales siempre deben ser congruentes con la geología conocida.
Los posibles artefactos introducidos por las configuraciones de datos y las prácticas de muestreo deben ser discutidos con un geólogo familiarizado con el yacimiento. Debe analizarse el grado de continuidad observado, las anisotropías y las varianzas relativas de cada estructura. La función del variograma debe ser representativa de la variabilidad geológica esperada.
Existen cuatro casos comunes en la interpretación de variogramas:
Tendencias. Las tendencias son comunes en los depósitos minerales y a menudo ponen en tela de juicio la definición de estacionariedad elegida. Estas tendencias provocan que el variograma aumente por encima de su varianza maxima, o varianza estacionaria, y muestre una correlación negativa a grandes distancias.
Ciclicidad. Puede ser resultado de fenómenos de deposición mineral que ocurren repetidamente a lo largo del tiempo geológico y dan lugar a variaciones escalonadas repetitivas en las leyes minerales resultantes. Este comportamiento se observa en el variograma como ciclos de correlación positiva y negativa a la escala de los ciclos geológicos. Estos ciclos se suelen modelar con funciones sinusoidales, a menudo denominadas efecto de agujero.
Anisotropía geométrica. Ocurre cuando la varianza máxima se alcanza a diferentes distancias (tramos) para diferentes direcciones. Son extremadamente comunes; ocasionalmente, el patrón de continuidad será similar en todas las direcciones, por lo que se dice que el variograma es isotrópico. Sin embargo, lo más común es que los variogramas sean anisotrópicos.
Anisotropía zonal. Se produce cuando, para cualquier distancia considerada en el cálculo del variograma, este nunca alcanza la varianza máxima esperada. Las anisotropías zonales también pueden considerarse anisotropías geométricas si se asume que la misma varianza máxima se alcanza a distancias mucho mayores que las utilizadas para calcular el variograma.
En la imagen se muestran las formas comunes de variogramas. Tendencias (arriba a la izquierda), ciclicidad (arriba a la derecha), anisotropía geométrica (abajo a la izquierda) y anisotropía zonal (abajo a la derecha).
Referencia: Mario E. Rossi, Clayton V. Deutsch, Estimación de recursos minerales, Springer.

